Un sentimiento más común de lo que se puede pensar. Me siento desmotivada, no hay ganas de nada, no hay mayores deseos por cumplir algún capricho o llegar a una meta. Que triste y agotada me siento.
Creo que este estado se debe a mi reciente descubrimiento de que lo que estoy estudiando no es lo que quiero ejercer el resto de mi vida. De alguna forma siempre lo supe, pero empujaba esa sensación hacia el fondo de mi ser y la ocultaba. Trataba de no pensar en ello para que no se hiciese real. Pero no se puede cambiar lo que realmente siente el corazón.
Aunque es extraño porque hubieron y hay muchos momentos en los que realmente disfruto esta disciplina, no por la gente que me rodea, sino que por los conocimientos en sí mismos o los maestros que me enseñan.
Si me pongo a pensarlo creo que hay una relación entre decidir no ejercer esta carrera y el hecho de por primera vez haber encontrado profesores que me causen una gran admiración. Es justamente su pasión, su energía, el deseo que sale por cada poro y gesto que hacen cuando están impartiendo una clase el que me ha hecho desistir. Vaya ironía.
Quiero ser como ellos, quiero embriagarme de la dicha de hacer algo que me gusta y presentarlo orgullosamente al mundo, y esta carrera no me da eso. Me han dado muchas herramientas y conocimientos que definitivamente son importantes e interesantes y me han ampliado la marea en la que me relaciono y comprendo el medio ambiente a mi alrededor.
Creo que estos no han sido ni serán años perdidos, espero que me sean de ayuda y enriquezcan aún más los conocimientos que adquiriré en el futuro.
Puede que incluso ejerza esta profesión de una manera nueva o poco convencional y que eso sí me haga feliz y me sea suficiente.
Bueno, si no es feliz, entonces aún no es el final, right?
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